El galardón individual más prestigioso del fútbol mundial se entrega este lunes en Londres, y por primera vez en casi dos décadas la carrera llega abierta hasta el último momento. Con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo fuera de la discusión, una nueva generación de futbolistas compite por quedarse con el trofeo que France Football reparte cada año, en una temporada marcada tanto por la Champions League como por el Mundial disputado en Norteamérica.
Ousmane Dembélé llega como vigente ganador tras una campaña 2024-25 en la que el francés dejó atrás años de lesiones e irregularidad para liderar al Paris Saint-Germain hacia su primera Champions League. Doce meses después, el extremo vuelve a figurar entre los principales aspirantes, aunque esta vez la competencia es feroz: entre repasos de estadísticas, títulos colectivos y actuaciones decisivas en el Mundial, cada candidato construyó su caso particular, con tramos de la temporada tan parejos como una apuesta de maior ou menor que 7 en la que cualquier resultado parece posible hasta el final.
El peso del Mundial y la Champions en la votación
La gran particularidad de esta edición es que combina dos torneos de máxima exigencia: la Champions League, que coronó nuevamente al PSG, y el Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. Jugadores como Ferran Torres, autor del gol decisivo en la final mundialista, o Pau Cubarsí, elegido mejor joven del torneo, construyeron candidaturas sólidas gracias a su rendimiento con sus selecciones, más allá de lo mostrado en sus clubes durante la temporada europea. A esto se suma la Copa Africana de Naciones, que also entra en el cómputo y that favoreció a figuras como Achraf Hakimi, campeón continental con Marruecos además de ganador de la Champions con el PSG.
Un lote de candidatos sin un favorito claro
Nombres como Erling Haaland, Lautaro Martínez, Vitinha, Luis Díaz y Jude Bellingham aparecen en la conversación por méritos muy distintos: desde la cantidad de goles hasta la influencia táctica o el rendimiento en instancias decisivas. Haaland, pese a no conquistar los títulos más codiciados, llevó a Noruega a sus primeros cuartos de final mundialistas en la historia reciente. Bellingham, con una temporada discreta en el Real Madrid, resurgió con Inglaterra hasta las semifinales. La profundidad del lote refleja un momento del fútbol donde ya no hay un dominador absoluto, sino un grupo amplio de futbolistas de élite peleando palmo a palmo por el reconocimiento individual más importante del deporte.
Lo que está en juego en Londres
La ceremonia de este lunes no solo definirá quién levanta el trofeo, sino que también confirmará si Dembélé logra algo que pocos han conseguido: revalidar el Balón de Oro en años consecutivos. Para los votantes, el criterio sigue siendo el mismo de siempre: impacto colectivo, títulos conquistados y rendimiento sostenido durante toda la temporada, sin perder de vista que un solo gol o una sola actuación en un torneo de verano pueden inclinar la balanza en una votación cada vez más reñida.